Para elegir entre los tipos de suelo para casa, lo primero es mirar cuánta agua va a recibir cada estancia y cuánto se va a pisar. El gres porcelánico absorbe como mucho un 0,5 % de agua y sirve para el baño, mientras que el laminado y la madera sufren con la humedad. Cuando el suelo se moja, la referencia para saber si resbala es la clase que fija el Documento Básico de seguridad de utilización del CTE, de la 0 a la 3.
El Código Técnico de la Edificación solo exige esas clases en hoteles, hospitales, colegios, comercios y otros edificios abiertos al público, no dentro de una vivienda. Aun así, pedir una baldosa de clase 2 para el baño y la cocina ayuda a comparar piezas que parecen iguales.
Los nueve tipos de suelo para casa que se colocan en una reforma
Los nueve suelos que siguen se reparten en cuatro familias. Hay baldosas de arcilla cocida o de cemento, piedra natural, lamas flotantes o encoladas y revestimientos continuos de 2 o 3 milímetros sin juntas.
Suelo porcelánico
El gres porcelánico es la baldosa cerámica que menos agua absorbe. La norma UNE-EN 14411 lo coloca en el grupo BIa, el de las piezas prensadas en seco con una absorción igual o inferior al 0,5 %, según el pliego de condiciones técnicas de pavimentos del Ayuntamiento de Madrid.
Esa compacidad lo hace apto para baños, cocinas y terrazas. Para el exterior, comprueba que el fabricante declare la resistencia a la helada, que se ensaya con la norma ISO 10545-12 y solo se pide a las baldosas que van a sufrir heladas.
Suelo cerámico
El suelo cerámico comparte origen con el porcelánico, porque ambos se hacen con arcillas, sílice y fundentes que se prensan, se secan y se cuecen a alta temperatura. La diferencia está en la absorción, que en el grupo BIb va del 0,5 % al 3 % y en otros grupos llega al 10 % o más.
Una baldosa esmaltada lleva encima una cubierta vitrificada y casi impermeable, así que la mancha no entra aunque la pasta de debajo sea más porosa. En suelos se mide su resistencia a la abrasión superficial con la norma ISO 10545-7, un dato que conviene mirar en el pasillo y la entrada.
Las piezas del grupo BIII, con más de un 10 % de absorción, son esmaltadas y se usan sobre todo en paredes.
Baldosa hidráulica
La baldosa hidráulica, nacida a mediados del siglo XIX, se hace con cemento y no se cuece. En la capa vista se vierte una pasta de cemento blanco, polvo de mármol, arena y pigmentos sobre un molde metálico con el dibujo. Detrás van otras dos capas de cemento y arena, y el conjunto se comprime en una prensa hidráulica antes de fraguar con agua.
Llegó a dominar los suelos de las casas españolas a principios del siglo XX. En los años sesenta y setenta la desplazaron el terrazo y después la cerámica, y casi desapareció.
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Al llevar cemento es más porosa que una cerámica de un 0,5 % de absorción. Los fabricantes recomiendan cera de acabado en interiores y un hidrofugante que la proteja de las manchas.
Suelo laminado
El suelo laminado imita la madera con una lámina decorativa sobre un tablero, y se coloca flotante, con las lamas encajadas entre sí y sin pegar al soporte. Antes de comprarlo mira la clase de uso de la norma ISO 10874, que en vivienda va de la 21, para dormitorios con poco paso, a la 23, para zonas de uso intenso.
Las clases 31 a 34 están pensadas para locales y oficinas. La asociación europea de fabricantes de laminado EPLF considera obligatoria una barrera contra la humedad cuando se coloca sobre un soporte mineral como el hormigón o la baldosa.
Va bien con suelo radiante de agua si la resistencia térmica de la base y el laminado juntos no pasa de 0,15 m²K/W, según la misma asociación.
Suelo vinílico o de PVC
El suelo vinílico se coloca sin obra. Se vende en rollo, losetas o lamas que se pegan o encajan sobre el suelo existente, y aguanta el agua de un baño. La norma ISO 10874 también le asigna una clase de uso, con la misma escala que el laminado.
Si vas a levantar un vinilo antiguo, ten cuidado con el amianto. El Instituto Nacional de Seguridad y Salud en el Trabajo recuerda en su nota técnica 1009 que la fabricación de vinilo con amianto se prohibió en 1993, así que las losetas anteriores pueden llevarlo.
Mientras esas losetas estén enteras no suponen un riesgo en condiciones normales. Retirarlas exige un plan de trabajo y una empresa inscrita en el Registro de Empresas con Riesgo por Amianto (RERA), y taparlas con otro suelo solo aplaza el problema.
Suelo de madera natural
La madera se puede lijar y barnizar de nuevo cuando se raya. La tarima maciza tiene tablas de unos 21 milímetros de grosor y admite muchos lijados, mientras que el parqué flotante lleva una capa de madera noble de unos 4 milímetros sobre otras de menos valor.
Esos 4 milímetros limitan las veces que se puede lijar un parqué. La madera se mueve con los cambios de humedad, así que el baño no es su sitio, y el parqué encolado pide además vigilar el sol directo.
Suelo de piedra natural
Mármol, granito y caliza se comportan de forma distinta en un suelo, según el pliego de pavimentos del Ayuntamiento de Madrid. El granito es una roca ígnea de cuarzo, feldespato y mica, muy dura. El mármol y la caliza son sobre todo carbonato cálcico, y el mármol admite un pulido brillante.
El acabado cambia el agarre. El pulido es una textura fina, con menos de 0,5 milímetros entre picos y huecos, mientras que el flameado o el chorro de arena superan los 2 milímetros y agarran más. En una ducha, donde el CTE pide la clase 3 a los edificios públicos, un mármol pulido es mala elección.
Microcemento sobre el suelo que ya tienes
El microcemento es un revestimiento continuo, sin juntas, que se extiende con llana en capas de unos 2 milímetros y como mucho 3. Se puede aplicar sobre azulejos, baldosas u hormigón sin levantar el suelo viejo.
Con 2 milímetros de capa, cualquier grieta o movimiento del soporte se marca, así que debe estar seco y liso. Sobre un suelo de madera conviene retirar antes las lamas, que transmiten su movimiento al microcemento. Se limpia con agua y jabón y necesita ceras cada cierto tiempo, con la frecuencia que indique quien lo instala.
Suelo de terrazo
El terrazo es una baldosa de mosaico de mármol con cemento como aglomerante, la definición de la norma europea UNE-EN 13748-1 para el de interior. En España tiene además un complemento nacional, la UNE 127748-1, publicada en septiembre de 2024.
Se extendió en los suelos españoles en los años sesenta y setenta, y desplazó entonces a la baldosa hidráulica.
¿Qué suelo poner en casa?
Antes de elegir el material, contesta estas seis preguntas sobre tu vivienda y la habitación concreta:
- Si la casa está en una zona calurosa, la baldosa y la piedra la mantienen fresca, y en una zona fría la madera y el laminado dan un tacto más cálido.
- Para mucho paso, busca un laminado de clase 23 o superior, o una cerámica con buena resistencia a la abrasión.
- En baños y cocinas descarta la madera y el laminado, y elige porcelánico o vinilo de clase de resbaladicidad 2.
- Si quieres un suelo para décadas, la piedra, el porcelánico y el terrazo duran más que el vinilo, que se desgasta y se cambia con facilidad.
- La madera pide lijados y barniz, y el microcemento y la hidráulica, ceras periódicas, mientras que el porcelánico se friega y poco más.
- Con suelo radiante, comprueba la resistencia térmica que declara el fabricante, porque un suelo que aísla demasiado reduce el calor que llega a la habitación.
¿Qué suelo va mejor en la cocina, el baño o el dormitorio?
Este reparto encaja en la mayoría de los pisos:
- En la cocina y el baño, porcelánico, cerámica esmaltada, vinilo o piedra con acabado antideslizante, que aguantan el agua.
- Para el pasillo y la entrada, porcelánico, terrazo o un laminado de clase 23.
- Salón y dormitorios admiten madera, laminado, porcelánico o terrazo, según busques calidez o frescor.
Cambiar el suelo de tu piso puede pagar un 10 % de IVA en lugar del 21 %. El artículo 91 de la Ley del IVA lo permite si eres particular y usas la vivienda, y si esta se terminó al menos dos años antes. Los materiales que aporta la empresa tampoco pueden superar el 40 % de la base. En una obra de 5.000 euros con 1.800 de material, el IVA baja de 1.050 a 500 euros. La ley exige además pagar con tarjeta, transferencia, cheque nominativo o ingreso en cuenta.





