orden y limpieza en casa

7 consejos para tener orden y limpieza en casa

El orden y la limpieza siempre han sido insignias de dignidad y respeto, cualidades dignas de elogio y admiración. Además, está comprobado mediante estudios psicoanalíticos, que un hogar pulcro y ordenado influye en la reducción del estrés y la ansiedad.

El crear en nuestra vida, una buena rutina diaria de orden y limpieza, nos ayudará a conservar en óptimas condiciones nuestro hogar, con esa sensación de confort que todos deseamos. Recodemos que es más fácil “mantener limpio” que ensuciar para luego limpiar.

A continuación, presentamos acertados tips que permiten lograr esa sensación acogedora que solo puede brindar un espacio sano, libre del desorden y la suciedad:

Buen hábito antes de dormir

No importa si nuestro día ha sido tan suave como la seda o tan duro como una piedra, procuremos apartar al menos de 5 a 10 minutos antes de acostarnos para la preparación de lo que nos pondremos en día de mañana, dejar la mesa limpia, ordenar nuestra mesita de noche, así como la estancia y no olvidemos dejar todos los trates lavados.

Los niños deben colaborar en este aspecto, al dejar preparados sus uniformes y utensilios del colegio, guardar sus juguetes. Este buen hábito, permitirá que el inicio del próximo día no sea tan estresante

Buen hábito al despertar

Coloquemos nuestro despertador 5 minutos antes… pero no para posponerlo, venga pues, sin trampa. La idea es aprovechar esos 5 minutos, ¿de qué manera? Pues como ya hemos adelantado algunas cosas la noche anterior, podemos dedicar a organizar otras áreas de la casa, terminar de ordenar el armario, botar los desechos, entre otras cosas.

Los fines de semana son ideales para programar limpiezas un poco más profundas, quizás dedicándote a una habitación en específico o aplicándote a atender las reparaciones mayores de los alrededores.

La constancia es la clave del éxito y aunque al principio costará aplicarnos a estas tareas, cuando sea una rutina, no sentirás ningún peso realizar estas tareas. Lo mejor será sentir la satisfacción de los resultados del buen hábito aplicado.

Todo en su lugar

Resistamos la tentación de dejar tirado en cualquier lugar, el objeto que tengamos en nuestras manos. Si ya no vamos a utilizarlo, “obligarnos” a colocarlo en su lugar, evitará que se pierda, se rompa o sencillamente esté estorbando.

Devolver todo a su lugar es un hábito sencillo pero muy práctico que vale la pena implementar. El apoyo de la familia es preciso para que no acabe uno solo, recogiendo el desastre de todos los demás.

Menos es más

Evitemos la manía de ser acumulativos. Quizás seas amante de los adornos, o acostumbres guardar objetos por su valor sentimental, pero la idea es ser prácticos.

Si un objeto no luce, estorba o es innecesario, es momento de deshacernos de él y punto. Conserva los objetos que más decoren tu hogar y a la vez que no sobrecarguen el espacio utilizado. Recuerda, menos cosas exhibidas, son menos objetos que limpiar.

Orden de prioridades

Antes de iniciar una faena de limpieza profunda, primero crea un plan de acción. Detecta que sitios de la casa son más urgentes y los más importantes y comienza con ellos. Detecta que puedes eliminar o conservar.

Un dato de gran interés es meditar que “mal hábito” ha provocado que la zona a limpiar esté hecha un desastre. Por ejemplo: ¿El fregadero está repleto de trastes sucios? Mal hábito; no fregar los trastes al momento de ensuciarlos. Teniendo el problema detectado podemos actuar en consecuencia para que no se repita la mala acción.

La clave del almacenaje

Tener un buen plan de almacenaje en repisas o armarios permitirá saber que cada objeto tiene su espacio y cada espacio guarda un objeto. Resistamos la tentación de tirar las cosas dentro de estos armarios con la idea en mente que después lo acomodaremos, ese el error más grande que cometemos y la razón principal de todo desorden.

Paso a paso

Cuando planteamos ante nosotros y los de la casa una campaña monumental de limpieza, probablemente todos quieran salir corriendo. Por qué no seccionar esa monumental tarea, en fases que permitan realizarlo paso a paso. De esta manera el trabajo de limpieza no nos abrumará y será más placentero.

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